Tener joyas de oro es tener un patrimonio que puede durar generaciones. Sin embargo, el paso del tiempo, el uso diario y una conservación descuidada pueden mermar tanto su aspecto como su valor.
Conocer cómo cuidar y guardar correctamente tus piezas es la mejor inversión que puedes hacer para proteger lo que ya tienes. Te contamos los detalles en nuestro Compro Oro Sevilla.
¿Por qué el oro necesita cuidados?
El oro puro es uno de los metales más estables que existen. No se oxida, no se corroe y resiste la mayoría de los agentes químicos. El problema es que las joyas no están hechas de oro puro al 100%. Todas las piezas contienen aleaciones de otros metales que sí pueden reaccionar con determinadas sustancias. De hecho, el oro se oxida en determinadas condiciones dependiendo precisamente de esos metales de la aleación.
Además, el roce y la acumulación de suciedad afectan al brillo y al acabado superficial de cualquier joya, independientemente de su pureza.

¿Qué evitar para no dañar tus joyas de oro?
Hay una serie de situaciones cotidianas que conviene evitar si quieres conservar tus joyas en buen estado:
- Productos químicos domésticos: la lejía, los limpiacristales y otros productos de limpieza del hogar pueden atacar los metales de la aleación y dañar acabados y piedras. Quítate las joyas antes de limpiar.
- Perfumes y cosméticos: el alcohol de los perfumes y algunos componentes de cremas y lacas pueden afectar al brillo del oro y deteriorar las piedras engastadas. La regla de oro es ponerse las joyas siempre después de aplicar cualquier cosmético.
- Agua salada y cloro: la piscina y el mar son dos enemigos silenciosos de las joyas. El cloro ataca especialmente al oro blanco y puede debilitar los engarces de las piedras. El agua salada acelera el desgaste de las aleaciones con cobre.
- El gimnasio y el deporte: el sudor tiene una composición química que con el tiempo deteriora el acabado de las joyas. Además, los golpes y la presión pueden doblar o romper piezas delicadas.
¿Cómo guardar las joyas correctamente?
La forma en que almacenas tus joyas es tan importante como los cuidados que les das en el día a día.
- Guárdalas por separado: el oro es un metal relativamente blando. Si acumulas varias piezas en el mismo cajón o bolsa sin separación, se rayan entre sí. Lo ideal es guardar cada joya en su propio compartimento, bolsita de terciopelo o estuche individual.
- Evita la humedad: la humedad favorece la oxidación de los metales de la aleación y puede dañar las piedras porosas como las perlas o los corales. Guarda tus joyas en un lugar seco y, si vives en una zona muy húmeda, añade un pequeño desecante dentro del joyero.
- Aleja las joyas de la luz solar directa: la exposición prolongada al sol puede decolorar algunas piedras preciosas y alterar el aspecto de ciertos acabados. Un cajón o una caja cerrada es siempre mejor opción que un expositor junto a la ventana.
- Cuelga las cadenas: las cadenas de oro tienden a enredarse si se guardan amontonadas. Lo más práctico es colgarlas en un pequeño soporte o pasarlas por una pajita antes de guardarlas.
¿Cómo limpiar las joyas de oro en casa?
Una limpieza periódica mantiene el brillo y previene la acumulación de suciedad en engarces y cadenas. Si quieres hacerlo correctamente sin arriesgar la pieza, en nuestra guía sobre cómo limpiar joyas de oro encontrarás todos los pasos detallados con los métodos más seguros.
Como norma general, evita los productos abrasivos y el ultrasonido doméstico en joyas con piedras engastadas, ya que pueden aflojar los engarces.

¿Cuándo llevar una joya al joyero?
Por mucho cuidado que se ponga, hay situaciones que requieren atención profesional: un engaste flojo, un cierre que no cierra bien, una cadena con un eslabón débil o un brillo que no se recupera con la limpieza habitual. No esperes a que la pieza se rompa o pierdas una piedra. Una revisión periódica por parte de un profesional puede evitar pérdidas irreparables.
¿Y si la joya ya no tiene remedio o simplemente no la usas?
No todas las joyas merecen una reparación. A veces el coste de restaurar una pieza supera con creces su valor real, y en otras ocasiones simplemente acumulamos joyas que ya no usamos y que ocupan espacio en el joyero sin aportarnos nada.
En esos casos, la opción más inteligente es venderlas. En Oro al Mejor Precio compramos todo tipo de joyas de oro pagando el precio justo según el peso y los quilates. No importa si la pieza tiene un engaste roto o si el diseño está pasado de moda: el valor del oro que contiene sigue siendo el mismo.
Conservar bien tus joyas es proteger su valor. Y cuando llegue el momento de desprenderte de ellas, hacerlo con garantías es igualmente importante. Contáctanos.


